Díaz-Canel culpa al embargo, pero Cuba sigue comprando alimentos a EE. UU.


Las cifras oficiales estadounidenses contradicen la idea de que Cuba no puede comprar alimentos al vecino país.
El dictador cubano Miguel Díaz-Canel volvió a utilizar un escenario internacional para responsabilizar a Estados Unidos de la crisis alimentaria que golpea a millones de cubanos, mientras los registros comerciales estadounidenses muestran que la isla continúa importando alimentos y productos agrícolas desde ese mismo país.
En una publicación realizada en X, Díaz-Canel afirmó:
En el Foro Mundial de la Alimentación denunciamos el bloqueo de EE.UU que limita alimentos, combustibles, financiamiento y tecnología. Es el principal obstáculo para el derecho a la alimentación de nuestro pueblo.
La declaración, acompañada de la etiqueta #CubaNoEsUnaAmenaza, presenta las sanciones estadounidenses como el principal obstáculo para alimentar a la población. Sin embargo, omite un hecho fundamental: el embargo no prohíbe de manera general la venta de alimentos estadounidenses a Cuba y la propia dictadura ha mantenido relaciones comerciales con proveedores de ese país durante años.
Más de 60 millones de dólares en alimentos en un solo mes
La evidencia más reciente procede del U.S.-Cuba Trade and Economic Council, que publicó el 8 de octubre de 2026 su informe sobre el comercio bilateral correspondiente a agosto.
Según ese documento, Estados Unidos exportó a Cuba 60.108.736 dólares en alimentos y productos agrícolas durante agosto de 2026, frente a los 38.862.688 dólares registrados en el mismo mes de 2025.

Es decir, las ventas aumentaron un 54,6 % interanual.
Exportaciones de alimentos y productos agrícolas de EE. UU. a Cuba en agosto
Pero el comercio bilateral es todavía mayor.
Las estadísticas oficiales de la Oficina del Censo de Estados Unidos registran 876,5 millones de dólares en exportaciones estadounidenses hacia Cuba entre enero y agosto de 2026.
Solamente en agosto, las exportaciones totales alcanzaron los 202,5 millones de dólares. Estas cifras incluyen alimentos y otras mercancías, por lo que no deben confundirse con las ventas exclusivamente agrícolas.
Los números plantean una contradicción evidente con cualquier interpretación del discurso oficial que sugiera que Estados Unidos mantiene completamente cerrada la posibilidad de abastecer de alimentos a la isla.
La ley estadounidense que la propaganda del régimen no explica
Desde el año 2000, la Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Mejora de las Exportaciones (TSRA) permite determinadas ventas comerciales de alimentos y productos agrícolas estadounidenses a Cuba.
La propia Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense, explica las condiciones bajo las cuales se realizan estas operaciones.
Para determinadas mercancías agrícolas se exige el pago por adelantado o financiamiento mediante instituciones bancarias de terceros países, sujeto a restricciones.
¿Y la responsabilidad de la dictadura?
Durante décadas, el Partido Comunista ha mantenido un modelo económico caracterizado por el control estatal de amplios sectores productivos, restricciones a la propiedad privada y limitaciones a la actividad empresarial.
La crisis de la agricultura cubana exige examinar también esas políticas, la falta de inversión, el deterioro de la infraestructura, los problemas de distribución y los incentivos que reciben los productores.
Sin embargo, el discurso de Díaz-Canel vuelve a concentrar la responsabilidad en Washington.
Y mientras millones de cubanos enfrentan dificultades para conseguir productos básicos, las autoridades de La Habana tienen la obligación de explicar qué mercancías compran, cómo se distribuyen, quiénes se benefician de esas importaciones y por qué la producción nacional continúa siendo insuficiente.
El derecho a la alimentación no puede convertirse en una consigna utilizada exclusivamente para denunciar a otro país. También implica exigir responsabilidades a quienes controlan la economía y las instituciones cubanas.
La dictadura puede seguir señalando al embargo, pero las cifras comerciales obligan a formular una pregunta incómoda: si los alimentos estadounidenses llegan a Cuba, ¿por qué tantos cubanos siguen sin poder acceder a ellos?

Josué Victores
Josué Victores (Colaborador): Exiliado cubano radicado en Estados Unidos de América desde el año 2022. Joven cristiano anticomunista, estudiante de Teología, comunicador político y activista por la libertad de Cuba.
