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El petróleo que Cuba compra a EE. UU. y las contradicciones del régimen

Josué Victores
Josué Victores13 de octubre de 2026
El petróleo que Cuba compra a EE. UU. y las contradicciones del régimen

Más de 231 millones de dólares en exportaciones y empresas cubanas identificadas en registros comerciales.

El ministro de Energía y Minas de la dictadura cubana, Vicente de la O Levy, volvió a responsabilizar al embargo estadounidense de la grave crisis energética que atraviesa la isla. Sin embargo, los registros comerciales de Estados Unidos revelan un dato que contrasta con cualquier versión que presente el comercio petrolero bilateral como completamente paralizado: entre enero y agosto de 2026, Cuba recibió exportaciones estadounidenses de combustibles y aceites por más de 231 millones de dólares.

Las declaraciones del funcionario se producen después de que las autoridades estadounidenses anunciaran la incautación de 90 cargamentos de biodiésel, valorados en aproximadamente 2,8 millones de dólares, que presuntamente tenían como destino una empresa estatal cubana sancionada.

De la O Levy ha calificado las restricciones energéticas estadounidenses como un «genocidio» contra el pueblo cubano, atribuyéndoles los apagones y las dificultades para transportar alimentos, medicamentos y materias primas. La expresión constituye una acusación política del funcionario, no una determinación judicial.

Los 231 millones de dólares que contradicen el discurso oficial

De acuerdo con el informe publicado el 8 de octubre por el U.S.-Cuba Trade and Economic Council, las exportaciones estadounidenses de combustibles y aceites hacia Cuba alcanzaron los 231.744.309 dólares entre enero y agosto de 2026.

Solamente en agosto, esas operaciones sumaron aproximadamente 74,8 millones de dólares.

Estas cifras no significan que el embargo haya desaparecido ni que las empresas estatales cubanas tengan acceso irrestricto al petróleo estadounidense. Las sanciones continúan limitando las operaciones con entidades controladas por La Habana.

Pero sí demuestran que existe un comercio energético real entre ambos países, particularmente mediante operaciones autorizadas para abastecer al sector privado cubano.

SERLOVEM, EMSERPET e IMPEXPORT: las empresas que aparecen en los documentos

Una investigación basada en manifiestos marítimos identificó movimientos logísticos relacionados con empresas cubanas como SERLOVEM S.U.R.L., EMSERPET e IMPEXPORT S.U.R.L., además de compañías estadounidenses dedicadas al comercio de combustible.

Entre estas últimas figura Del Prado Trading LLC, empresa que aparece vinculada a movimientos de recipientes utilizados para transportar gasolina y diésel.

Los documentos correspondientes al buque Quetzal, que llegó a Port Everglades el 18 de septiembre de 2026, registraron 36 isotanques vacíos que habían contenido combustible y que estaban relacionados con SERLOVEM y Del Prado Trading.

Otros registros identificaron movimientos vinculados a Flash Kingz LLC, JO Business LLC y Sumart Group LLC.

SERLOVEM, EMSERPET e IMPEXPORT también aparecen entre las entidades autorizadas por las autoridades cubanas para realizar determinadas operaciones de comercio exterior.

Es importante precisar que los manifiestos documentan movimientos de recipientes, pero no demuestran por sí solos quién adquirió originalmente el combustible ni quién fue su consumidor final.

Aun así, la documentación plantea interrogantes sobre la participación de entidades cubanas en la cadena de almacenamiento, transporte y distribución de productos energéticos procedentes de Estados Unidos.

ENETEC: la empresa estatal detrás de una nueva controversia

La discusión sobre las importaciones de combustible adquirió otra dimensión el 7 de octubre, cuando las autoridades estadounidenses anunciaron la confiscación de 90 cargamentos de biodiésel, con más de 600.000 galones y un valor cercano a tres millones de dólares.

Según Washington, el combustible estaba destinado a ENETEC S.A., una empresa estatal cubana sancionada.

El ministro De la O Levy negó posteriormente ante Reuters que ENETEC tuviera contratos relacionados con esos envíos y aseguró que ninguna empresa estatal había conseguido concretar contratos de importación de combustible.

La controversia sigue abierta. La identificación del destinatario por parte de las autoridades estadounidenses y la negativa del ministro son versiones enfrentadas que requieren documentación contractual para esclarecerse.

Una crisis que no comenzó con las sanciones de 2026

Las nuevas restricciones petroleras han agravado el déficit energético cubano, pero los apagones masivos y el deterioro de las centrales termoeléctricas comenzaron mucho antes.

El sistema eléctrico sufrió un colapso nacional en octubre de 2024, cuando ya acumulaba años de averías, falta de mantenimiento y dificultades para financiar combustible e inversiones.

Las sanciones afectan el abastecimiento, pero no explican por sí solas décadas de deterioro de la infraestructura ni las decisiones económicas tomadas bajo el control del Partido Comunista.

El propio ministro reconoció que las actuales importaciones de combustible cubren menos del 3 % de las necesidades nacionales. Ese dato también muestra que las compras estadounidenses, aunque importantes en valor, no bastan para resolver el déficit energético.

Las preguntas que el castrismo debe responder

Los documentos comerciales desmontan la afirmación de que existe una prohibición absoluta de vender combustible estadounidense a Cuba.

Lo que sigue sin estar suficientemente esclarecido es la relación entre las importaciones autorizadas, las entidades cubanas que aparecen en los manifiestos y el destino final de los combustibles.

La dictadura debe explicar qué empresas reciben y distribuyen esos recursos, cuánto combustible llega efectivamente a la población y qué responsabilidad tienen sus propias políticas en el deterioro energético.

Mientras La Habana señala exclusivamente a Washington, los documentos comerciales muestran una realidad más compleja: el combustible estadounidense sí llega a Cuba, existen compañías cubanas vinculadas a su logística y la crisis eléctrica arrastra problemas estructurales anteriores a las actuales sanciones.

Biografía del autor:
Josué Victores

Josué Victores

Josué Victores (Colaborador): Exiliado cubano radicado en Estados Unidos de América desde el año 2022. Joven cristiano anticomunista, estudiante de Teología, comunicador político y activista por la libertad de Cuba.

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