Ana Hurtado pierde la apelación contra Lucio Enríquez


La defensora del castrismo sufre otro revés judicial y deberá asumir las costas de su recurso.
El médico y activista cubano Lucio Enríquez Nodarse ha anunciado una nueva victoria judicial frente a Ana Hurtado Martínez, conocida por su defensa pública de la dictadura cubana. Esta vez, el revés para la española llega después de que fuera desestimado el recurso de apelación que había presentado contra la sentencia que la condenó por vulnerar el derecho al honor del médico.
Según la información comunicada sobre esta nueva resolución, Hurtado también deberá asumir las costas de la apelación. El resultado supone otro capítulo desfavorable para una figura que ha dedicado buena parte de su actividad pública a defender al régimen de La Habana y confrontar a sus críticos.
Una condena que comenzó con graves acusaciones
El origen del litigio se encuentra en las declaraciones que Ana Hurtado difundió contra Lucio Enríquez, médico cubano y crítico de la dictadura castrista.
Durante sus enfrentamientos públicos, Hurtado utilizó expresiones como «doctorcito traficante», «terrorista» y «delincuente» para referirse al activista, atribuyéndole conductas de extraordinaria gravedad.
El conflicto terminó en los tribunales españoles, donde Enríquez decidió defender su derecho al honor mediante una demanda civil.
El 30 de octubre de 2024, un Juzgado de Primera Instancia de Albacete falló a favor del médico y condenó a Hurtado a pagar una indemnización de 10.000 euros por daños morales. La resolución también contemplaba las costas procesales y la publicación del fallo judicial en los términos establecidos por el tribunal.
La defensa de Hurtado había argumentado que sus manifestaciones estaban amparadas por la libertad de expresión. Sin embargo, la justicia consideró que se había producido una intromisión ilegítima en el derecho al honor del demandante.
Lejos de aceptar el fallo inicial, Ana Hurtado recurrió la decisión judicial. Ahora, según el anuncio de Lucio Enríquez, esa apelación ha sido desestimada y se han impuesto a Hurtado las costas correspondientes a esta segunda instancia.
La distinción económica es importante: los 10.000 euros corresponden a la indemnización establecida en la sentencia original, mientras que las costas de apelación constituyen una obligación procesal adicional. Su importe no puede determinarse sin conocer la correspondiente tasación judicial.
La resolución representa un nuevo triunfo para Enríquez, que ha mantenido su enfrentamiento con Hurtado a través de las vías legales.
Aunque la desestimación de la apelación refuerza la condena original, todavía resulta necesario examinar el texto íntegro de la nueva resolución para precisar su fecha, el tribunal que la dictó y si existe alguna posibilidad de recurso extraordinario.
La polémica trayectoria de una defensora del castrismo
Ana Hurtado se ha convertido en uno de los rostros españoles más visibles de la propaganda favorable a la dictadura cubana.
A través de sus intervenciones públicas y redes sociales, ha defendido el sistema político de la isla, cuestionado las denuncias de opositores y mantenido enfrentamientos con figuras del exilio.
Su cercanía política con La Habana también ha quedado reflejada en sus encuentros públicos con Miguel Díaz-Canel y Lis Cuesta, así como en su participación en espacios vinculados al oficialismo cubano.
Pero defender una ideología, por cuestionable que resulte, no concede inmunidad frente a las leyes. Tampoco convierte las acusaciones personales sin respaldo suficiente en simples opiniones protegidas.
Precisamente ahí reside la trascendencia de este caso: una cosa es defender el comunismo, criticar al exilio o discrepar de un activista; otra muy distinta es atribuirle públicamente delitos y pretender que esas imputaciones queden fuera del escrutinio judicial.
El desenlace ofrece una contradicción especialmente llamativa. Mientras Ana Hurtado defiende públicamente a un régimen señalado por perseguir a quienes disienten, ha podido acudir a los tribunales españoles, ejercer su defensa y recurrir una sentencia adversa.
Son garantías propias del Estado de derecho, precisamente las que tantos cubanos reclaman para su país.
La libertad de expresión es un derecho esencial, pero no elimina la responsabilidad por los daños que puedan ocasionarse al honor de otras personas.
Con esta nueva derrota judicial, Ana Hurtado enfrenta no solamente las consecuencias económicas de la condena original, sino también las costas derivadas de haber intentado revertirla mediante una apelación que, según ha anunciado el médico cubano, no prosperó.

Josué Victores
Josué Victores (Colaborador): Exiliado cubano radicado en Estados Unidos de América desde el año 2022. Joven cristiano anticomunista, estudiante de Teología, comunicador político y activista por la libertad de Cuba.
