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¡ULTIMÁTUM A LAS MAFIAS HAITIANAS! BUKELE LANZA OPERACIÓN MILITAR Y AMENAZA CON DESTRUIR A LAS PANDILLAS DE HAITÍ

Josué Victores
Josué Victores22 de octubre de 2026
¡ULTIMÁTUM A LAS MAFIAS HAITIANAS! BUKELE LANZA OPERACIÓN MILITAR Y AMENAZA CON DESTRUIR A LAS PANDILLAS DE HAITÍ

Nayib Bukele lanzó una operación militar en Haití exigiendo liberar a cuatro salvadoreños o extinguirá a las pandillas.

En un vertiginoso giro geopolítico e institucional que ha captado la atención de la comunidad internacional este 21 de octubre de 2026, el presidente de la República de El Salvador, Nayib Bukele, lanzó un contundente ultimátum dirigido a los líderes de las bandas armadas que controlan amplios sectores del territorio haitiano. A través de un mensaje público difundido de forma bilingüe —escrito originalmente en criollo haitiano y traducido internacionalmente—, el mandatario salvadoreño hizo oficial el despliegue inmediato de una operación militar relámpago en Haití para rescatar con vida a cuatro militares salvadoreños secuestrados por estructuras criminales. Los cuatro efectivos, quienes se desempeñan como técnicos de aviación de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) asignados a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad respaldada por las Naciones Unidas, fueron emboscados y raptados de forma cobarde en las inmediaciones del municipio de Croix-des-Bouquets, al este de Puerto Príncipe, cuando regresaban de abastecerse de alimentos en un mercado local.

El pronunciamiento del jefe de Estado salvadoreño fijó una postura inflexible frente a las cúpulas delictivas que asolan a la nación caribeña. Bukele enfatizó que los cuatro compatriotas rehenes no son efectivos de combate, sino especialistas técnicos y pilotos dedicados exclusivamente a labores humanitarias, mantenimiento logístico y maniobras de evacuación médica (MEDEVAC) destinadas a salvar vidas. Al confirmar la ejecución de las primeras incursiones tácticas armadas en suelo haitiano —que ya han registrado duros enfrentamientos aéreos y terrestres con miembros de pandillas dados de baja—, el presidente advirtió tajantemente a los jefes criminales que las incursiones iniciales no son nada en comparación con la ofensiva a gran escala que se desencadenará si los cuatro militares no son devueltos sanos y salvos. Para respaldar su advertencia, Bukele recordó la erradicación total de las maras en suelo salvadoreño bajo el Plan Control Territorial y el Régimen de Excepción, sentenciando: "No tomen nuestras palabras como amenazas vacías. Ya hemos terminado con las pandillas en El Salvador, y podemos terminar con las de ustedes también".

Para comprender la trascendencia y la gravedad del escenario operativo, cabe destacar la profunda crisis de gobernabilidad que sufre Haití. Tras el colapso institucional y el asesinato del presidente Jovenel Moïse, las coaliciones de pandillas como Viv Ansanm —lideradas por criminales sancionados internacionalmente como Jimmy Chérizier, alias "Barbecue"— pasaron a dominar más del 80% de la capital haitiana, desatando una ola devastadora de secuestros, masacres y control territorial. Ante el descalabro de la Policía Nacional de Haití, el Consejo Presidencial de Transición y la ONU solicitaron el despliegue de fuerzas internacionales de pacificación. El Salvador se sumó activamente a este esfuerzo internacional aportando helicópteros militarizados, pilotos y personal técnico indispensable para garantizar la movilidad aeromédica y el transporte táctico de contingentes en zonas bajo fuego enemigo.

Sin embargo, el secuestro de los cuatro técnicos aerotécnicos traspasó las líneas rojas trazadas por el gobierno salvadoreño. El ataque contra el vehículo en el que se trasladaban las tropas —que culminó con ráfagas de fusilería, detonación de explosivos e incineración del automotor— desencadenó una respuesta militar salvadoreña sin precedentes en el exterior. Tropas de elite y helicópteros de combate de la Fuerza Aérea Salvadoreña iniciaron patrullajes de fuego e interdicción en los baluartes delictivos del área metropolitana de Puerto Príncipe. La contundencia del mensaje de Bukele sitúa a las bandas criminales ante un dilema absoluto: liberar inmediatamente y sin condiciones a los cuatro rehenes o enfrentar la aplicación directa del modelo operativo y la fuerza del Estado salvadoreño en territorio haitiano.

El categórico ultimátum lanzado por Nayib Bukele sienta un precedente histórico sobre cómo un Estado soberano debe responder ante el chantaje del crimen organizado. Mientras la burocracia internacional vacila en la contención de las mafias, El Salvador demuestra que la seguridad y la vida de sus servidores públicos son valores sagrados e innegociables. Fomentar la tolerancia cero ante las pandillas que aterrorizan a la población no es solo una estrategia de defensa, sino un imperativo moral. Las estructuras delictivas solo entienden el lenguaje de la fuerza justa, la autoridad y el imperio de la ley; si los criminales en Haití pretenden desafiar la determinación salvadoreña, la respuesta militar será la neutralización inevitable de su aparato delictivo.

Biografía del autor:
Josué Victores

Josué Victores

Josué Victores (Colaborador): Exiliado cubano radicado en Estados Unidos de América desde el año 2022. Joven cristiano anticomunista, estudiante de Teología, comunicador político y activista por la libertad de Cuba.

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