La televisión estatal reconoce el colapso del abasto de agua en Cuba: más de dos millones de afectados y la eterna excusa del embargo


Más de dos millones y medio de cubanos se quedan sin agua ni luz mientras la dictadura comunista recurre al cínico pretexto del embargo para ocultar seis décadas de ruina absoluta.
La profunda crisis de infraestructura en la isla ha llegado a un punto tan crítico que la propia televisión oficialista se ha visto obligada a admitir el colapso. En un reciente y escueto reportaje, los medios del régimen comunista revelaron que más de dos millones y medio de habitantes sufren afectaciones totales o parciales en el servicio de agua potable. Según el reporte oficial, el problema se agrava por las constantes y prolongadas interrupciones del servicio eléctrico.
Sin embargo, frente a esta emergencia sanitaria y social, la respuesta de la cúpula del poder sigue siendo la misma: en lugar de asumir responsabilidades por el estado ruinoso de los acueductos y redes hidráulicas, la dictadura recurre a culpar a factores externos y, fundamentalmente, al embargo económico estadounidense. Para la inmensa mayoría de los cubanos, esta justificación resulta insostenible tras más de seis décadas de negligencia, desvío de recursos y falta total de mantenimiento e inversión en las infraestructuras vitales del país.

¿Por qué la tiranía sigue culpando a Estados Unidos si puede comerciar con el resto del mundo?
La interrogante sobre por qué el régimen insiste en culpar a Estados Unidos, a pesar de mantener relaciones comerciales con decenas de países en Europa, Asia y América Latina —e incluso adquirir alimentos y medicinas del propio mercado estadounidense bajo excepciones legales—, tiene una respuesta puramente política e ideológica.
El llamado "bloqueo" funciona como el comodín perfecto y el chivo expiatorio indispensable para la supervivencia narrativa del régimen totalitario. Admitir que el colapso de los servicios básicos, la agricultura y la industria es producto de la incompetencia del sistema de planificación centralizada y de la corrupción interna, significaría aceptar el fracaso absoluto de su modelo.
Durante los primeros años, la propaganda prometía que el socialismo superaría con creces la prosperidad de Estados Unidos; hoy, frente a la ruina evidente, la élite en el poder necesita una excusa permanente para no soltar el control del país.
Culpar al enemigo externo permite a la dictadura justificar la represión, exigir sacrificios interminables a la sociedad civil y evadir cualquier tipo de auditoría o rendición de cuentas pública sobre adónde ha ido a parar el dinero de la nación durante más de 60 años.

Brian Infante (Asere Pensante)
Brian Infante (Fundador y Director): Exiliado cubano en España y ferviente anticomunista. Es activista por la libertad, líder político en "El Partido del Pueblo" y comunicador con cientos de miles de seguidores en redes sociales por su lucha contra el régimen castrista.
