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LA SOLEDAD DE UNA MADRE EN EL PRADO: BLOQUEA LA CALLE CON SUS HIJOS ANTE EL COLAPSO Y CIENTOS PREFIEREN GRABAR ANTES QUE PLANTARSE ANTE CINCO POLICÍAS

Brian Infante (Asere Pensante)
Brian Infante (Asere Pensante)27 de septiembre de 2026

una madre desesperada bloquea el Paseo del Prado con sus hijos ante el colapso absoluto, mientras una multitud prefiere grabar con el móvil antes que plantar cara a cinco policías.

Hay escenas que retratan con una crudeza desgarradora el nivel de descomposición al que ha llegado Cuba, y lo ocurrido en pleno Paseo del Prado de La Habana es una de las más dolorosas de los últimos tiempos. Una madre que ya no tiene nada que perder —en un país sumido en el colapso absoluto, sin electricidad, sin agua potable, sin comida y sin lo más elemental para garantizar la supervivencia de su familia— decidió cruzar la línea del miedo. Salió a la calle acompañada de sus hijos pequeños y trancó el tráfico de la emblemática avenida colocando muebles y materiales en medio del asfalto, en un grito desesperado de auxilio y protesta cívica.

La maquinaria del régimen, inútil para llevar comida a las bodegas o medicinas a los hospitales, demostró una vez más su única especialidad: el control social. En cuestión de instantes se presentaron en el lugar unos cinco agentes policiales. Conscientes de la tensión del momento y de la visibilidad de la zona, los uniformados no recurrieron de inmediato a la violencia física explícita, sino a la persuasión psicológica: durante más de tres minutos rodearon a la madre, intentando calmarla y convencerla con las consabidas promesas de que «su situación sería atendida y resuelta» por los funcionarios del gobierno, hasta lograr que retirara los obstáculos de la vía. Una promesa hueca que todo cubano sabe perfectamente que jamás se cumplirá.

Sin embargo, lo más sobrecogedor y surrealista de esta escena no fue la respuesta de los represores, sino la reacción del entorno. En pocos minutos el Prado se abarrotó de cientos de transeúntes. Pero en lugar de dar un paso al frente y arropar a esa mujer, la inmensa mayoría sacó sus teléfonos móviles para filmar el espectáculo desde la acera.

Eran cientos de ciudadanos grabando pasivamente a apenas cinco policías. Personas que padecen exactamente la misma miseria, que sufren los mismos apagones interminables, que llevan semanas con los grifos secos y que ven a sus propios hijos pasar hambre, pero que optaron por el rol de espectadores detrás de una pantalla.

Este episodio en el corazón de La Habana encierra una lección amarga. Por un lado, confirma que la desesperación individual está desbordando los límites y que las madres cubanas son hoy la vanguardia del coraje frente a la dictadura.

Por el otro, expone el daño antropológico y el miedo sembrado durante décadas por la tiranía: el día en que esos cientos de personas que hoy se limitan a levantar un celular decidan cerrar filas y respaldar a quien se atreve a plantarse en la calle, el régimen no tendrá policías suficientes para sostenerse.

Biografía del autor:
Brian Infante (Asere Pensante)

Brian Infante (Asere Pensante)

Brian Infante (Fundador y Director): Exiliado cubano en España y ferviente anticomunista. Es activista por la libertad, líder político en "El Partido del Pueblo" y comunicador con cientos de miles de seguidores en redes sociales por su lucha contra el régimen castrista.

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